Expediente X, Lost, Héroes, 24,... Ninguna de esas producciones habría visto la luz sin Twin Peaks, la serie que consiguió engañarnos (y engancharnos) haciéndonos creer que esto iba sobre "¿Quién mató a Laura Palmer?". Y no va de eso, en absoluto, pues el asesinato solo es el hilo conductor para mostrarnos la vida de un pueblo extraño y sus, aún más, surrealistas habitantes.
Frost y Lynch te sumergen en una especie de telenovela en la que no sabes bien que demonios está ocurriendo en el pueblo, pues hay personajes "normales", y luego otros que parecen estar ligeramente inestables o directamente locos, y sin embargo... ¡A todo el mundo le parece normal! Según avanza la trama, e identificas a los habitantes, sigues sorprendiéndote con la mezcla de humor, intriga, drama y terror que se suceden ante tus ojos; y pese a que hay veces en las que no puedes evitar pensar que te están tomando el pelo... No puedes dejar de verla, de comentarla, de sentirla.
Desde la inquietante y famosísima melodía de apertura, pasando por los siniestros bosques, majestuosas montañas o pintorescos cafés, te ves inmerso en la vida cotidiana de Twin Peaks, como si de un agente acompañante de Cooper te trataras, y ese creo que es uno de los mayores aciertos de la serie, pues consigue ser extraña, pero también te atrapa y te enreda, y cuando quieres darte cuenta, ya estás demasiado involucrado como para abandonar el pueblo.
El reparto es extenso y, aunque hay altibajos, prácticamente todos están acertados en su papel, especialmente Cooper y Audrey, que hicieron el papel por el que ambos serían recordados para la posteridad. Y los que peor están (como James), cumplen perfectamente con lo que se espera de ellos, añadiendo con su errática actuación aún más extrañeza al conjunto.
No sabría bien si recomendar o no la serie, pues creo que no es para todos los públicos, pero una vez que has dejado que Bob entre en tu vida, créeme, no saldrá de ella.
Bienvenidos a Twin Peaks.
Frost y Lynch te sumergen en una especie de telenovela en la que no sabes bien que demonios está ocurriendo en el pueblo, pues hay personajes "normales", y luego otros que parecen estar ligeramente inestables o directamente locos, y sin embargo... ¡A todo el mundo le parece normal! Según avanza la trama, e identificas a los habitantes, sigues sorprendiéndote con la mezcla de humor, intriga, drama y terror que se suceden ante tus ojos; y pese a que hay veces en las que no puedes evitar pensar que te están tomando el pelo... No puedes dejar de verla, de comentarla, de sentirla.
Desde la inquietante y famosísima melodía de apertura, pasando por los siniestros bosques, majestuosas montañas o pintorescos cafés, te ves inmerso en la vida cotidiana de Twin Peaks, como si de un agente acompañante de Cooper te trataras, y ese creo que es uno de los mayores aciertos de la serie, pues consigue ser extraña, pero también te atrapa y te enreda, y cuando quieres darte cuenta, ya estás demasiado involucrado como para abandonar el pueblo.
El reparto es extenso y, aunque hay altibajos, prácticamente todos están acertados en su papel, especialmente Cooper y Audrey, que hicieron el papel por el que ambos serían recordados para la posteridad. Y los que peor están (como James), cumplen perfectamente con lo que se espera de ellos, añadiendo con su errática actuación aún más extrañeza al conjunto.
No sabría bien si recomendar o no la serie, pues creo que no es para todos los públicos, pero una vez que has dejado que Bob entre en tu vida, créeme, no saldrá de ella.
Bienvenidos a Twin Peaks.
9/10
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